Su historia
Los tomates fueron originarios del continente americano. Se cree que fueron domesticados por los aztecas en el Valle de México alrededor del 500 aC.
Los tomates eran una parte integral de la dieta mesoamericana y se encontraban en muchos platos, incluyendo salsas, alimentos fritos y guisos. Los tomates se introdujeron en Europa en el siglo XVI a través de los españoles. Sin embargo, los europeos no estaban interesados en los tomates comestibles, sino más bien en sus usos medicinales. Fueron ampliamente usados para tratar enfermedades como la disentería, cólicos y dolores de cabeza.
Los tomates comestibles no se hicieron populares en Europa hasta el siglo XVIII. A medida que se extendió el conocimiento de los tomates a través del continente, las personas empezaron a agregarlos a sus recetas. El tomate se convirtió en un ingrediente común en muchos platos tradicionales europeos, como la pizza italiana y los guisos españoles.
Los tomates también se introdujeron en Estados Unidos en el siglo XVIII y comenzaron a cultivarse en el sur de Carolina del Norte. A partir de ahí, su popularidad se extendió por todo el país. Hoy en día, los tomates son uno de los cultivos más importantes de Estados Unidos, con un valor de mercado de casi dos mil millones de dólares.

Sus propiedades
1. Color: Los tomates tienen un color rojo intenso cuando están maduros, aunque hay variedades de tomates con diferentes colores, desde amarillo hasta púrpura.
2. Sabor: Los tomates tienen un sabor dulce y ligeramente ácido.
3. Textura: La textura de los tomates depende de su madurez, pero en general suelen ser suaves y jugosos.
4. Nutrición: Los tomates son una buena fuente de vitamina C, potasio y fibra. También contienen antioxidantes como el licopeno, que puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades como el cáncer.
5. Usos: Los tomates se pueden usar para preparar una variedad de platos, desde sopas a ensaladas. También se pueden comer crudos o añadirlos a otras comidas para darles sabor.
Cómo se cultiva
1. Elija un lugar soleado y bien drenado para plantar los tomates.
2. Seleccione una variedad de tomate resistente a enfermedades y adaptada a su clima.
3. Mezcle materia orgánica en el suelo para mejorar la fertilidad.
4. Plantar los tomates a unos 45 cm de profundidad y enterrar el tallo para aumentar la producción.
5. Regar los tomates con regularidad para mantener la tierra húmeda.
6. Aplicar un abono orgánico a la tierra alrededor de los tomates para aumentar la producción.
7. Proporcionar soportes a los tomates para mejorar la calidad de los frutos.
8. Desyerbar y rastrillar el área alrededor de los tomates para eliminar las malas hierbas.
9. Controlar las plagas y enfermedades para asegurar una cosecha saludable.
10. Recolectar los tomates cuando estén maduros y listos para comer.
Enfermedades
Esta planta es proclive a muchas enfermedades.
Las principales enfermedades y plagas que afectan a los tomates son:
1. Mancha bacteriana: Esta enfermedad se produce por una bacteria llamada Xanthomonas campestris y se presenta como manchas húmedas en las hojas, tallos y frutos.
2. Mosaico del tabaco: Esta enfermedad es causada por un virus y se manifiesta en forma de manchas marrones en las hojas.
3. Pudrición de la raíz: Esta enfermedad se presenta en forma de manchas oscuras en las raíces, lo que provoca una deficiencia de nutrientes en las plantas.
4. Ácaros: Estos son arácnidos microscópicos que atacan a los tomates.
5. Trips: Estos insectos se alimentan de la savia de los tomates y les provocan manchas en las hojas y frutos.
6. Pulgón: Estos insectos también se alimentan de la savia de los tomates y causan una disminución en el crecimiento y desarrollo de la planta.
También la afecta los hongos como el mildiu que provoca manchas negras o la pudrición del fruto.